La penosa realidad sexual de mineros en Segovia

  • En Segovia, Antioquia, hay un mal silencioso del que pocos hablan, pero que está presente en medio de los socavones de las minas que atraviesan su suelo y se hace evidente bajo la luz roja de sus burdeles.

Se trata de la impotencia sexual que experimentan muchos de los mineros en esta zona, debido al mercurio que utilizan a diario y que poco a poco carcome su virilidad, haciéndoles vivir un suplicio cuando intentan encontrar un poco de placer.

La penosa realidad que atraviesa un número importante de segovianos la dejó de manifiesto una trabajadora sexual de la zona, quien se hizo llamar ‘La mona’.

“Yo tengo un señor que tiene muchos años trabajando en eso, que son los químicos. Él viene normal, me paga normal, pero no se le para. Uno aquí se gana la plata muy fácil, porque aquí los mineros se ‘vienen’ muy rápido o a veces no se les para, eso es muy frecuente acá, en Segovia”, señala la mujer.

Los químicos de los que habla ‘La mona’ se reducen al mercurio, un metal pesado, con una alta tasa de toxicidad, que repercute directamente en la salud de los seres humanos. Así lo corroboró el miembro del Colegio Médico Colombiano e investigador sobre el mercurio, Dr. Camilo Prieto.

“El testimonio que estamos viendo tiene todo el soporte científico y la evidencia médica, porque la toxicidad por mercurio está relacionada con alteraciones neurológicas. Y esto, en qué se puede traducir, en disfunción eréctil, es decir, en impotencia”, aseguró el especialista.

El Dr. Prieto explica que hay varias formas para que los mineros en Segovia, y en el resto del país, comprueben que tanto mercurio tienen en sus cuerpos.

“Existen varias alternativas para diagnosticar la toxicidad por mercurio. La toxicidad aguda se diagnostica con pruebas de sangre, en la cual se pueden medir los niveles sanguíneos de este metal y la toxicidad crónica se puede hacer por el pelo”, dijo el investigador.

Los mineros contaminados con mercurio desconocen en su mayoría qué tipo de toxicidad llevan en sus cuerpos. Lo que sí tienen claro es que algo no anda bien en ellos, pues sus deseos sexuales se esfuman cual nube de verano, y solo les queda disimular ante los demás.

“Acá me ha pasado mucho que uno se empelota y con eso quedan caídos; mientras que en otras partes no. Y hombres jóvenes, no viejos, y es de tantos químicos que traen. Se les cae en cada momento y ellos saben que pierden la platica”, comenta ‘La mona’.

“Todo lo intenso debe ser efímero”, decía el escritor mexicano Carlos Monsiváis, pero para los mineros segovianos lo intenso se ha convertido en un calvario, del cual les cuesta salir, por culpa de un metal que les apaga poco a poco parte de su masculinidad.

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